Nissan tiene una división de alto rendimiento llamada NISMO que de vez en cuando se pone creativa de verdad. Ya lo hicieron con el Juke, con el X-Trail, con el Ariya eléctrico en otros mercados… y desde hace años existe una versión NISMO del Patrol —básicamente el hermano mayor del Armada— que en Norteamérica nunca habíamos visto. Pues bien, eso ya cambió.
Para 2026, el Armada NISMO llega a este lado del mundo, y no es solo un paquete de stickers y rines bonitos. Nissan fue a fondo.
Afuera: grande, con actitud
El Armada ya de por sí es enorme —210.9 pulgadas de largo, 83.3 de ancho, 76.6 de alto— y el NISMO no lo achica. Lo que sí hace es darle carácter: fascia delantera exclusiva, lip spoiler, faldones laterales que también funcionan como estribos, ensanchamientos de salpicaderas, spoiler trasero y ese detailing rojo en la parte baja que grita NISMO desde lejos. Remata con rines RAYS de 22 pulgadas exclusivos de esta versión.
¿Es exagerado? Un poco. ¿Me gusta? También.

Motor: más hambriento, más libre
Sigue siendo el V6 turbo de 3.5 litros, pero ahora produce 460 hp —35 más que el Armada estándar— con 516 lb-ft de torque que no cambian. La transmisión automática de nueve velocidades y la caja de transferencia de dos velocidades se quedan igual.
Lo interesante no está solo en los números: el motor se siente distinto. Más ágil para subir de revoluciones, más fluido entregando potencia. Puede ser cuestión de mapeo de acelerador, pero el resultado es que este Armada simplemente quiere moverse. Quisiera ver esa calibración en otros trims, especialmente en el Platinum.
El costo de esa diversión: combustible premium obligatorio (ya no solo recomendado) y 16 mpg en ciudad / 19 mpg en carretera. La factura en la bomba va a doler.
Manejo: aquí está lo realmente importante
La suspensión neumática adaptativa viene con afinación NISMO y el vehículo corre un poco más bajo —8.8 pulgadas en modo normal, hasta 10.9 en modo off-road— que el resto de la línea. Eso se traduce en menos rolido, mejor respuesta y una sensación de conducción bastante más intuitiva para ser un SUV de este tamaño. El volante con dirección NISMO ayuda mucho también; ojalá Nissan lo pusiera en todos los trims porque la diferencia es notable.
Las llantas de serie son 275/50R22 performance all-season. La unidad de prueba llegó con llantas de invierno que suavizan algo la experiencia, pero se justificaron cuando tuvieron que lidiar con 26 pulgadas de nieve fresca. A 6,102 libras, este Armada se reía de la tormenta.
Capacidad de remolque: hasta 8,500 libras con enganche Clase IV de serie. Y la calidad de rodado no sufrió con todas las mejoras deportivas, cosa que no siempre pasa cuando se afina un vehículo así.
Adentro: espacio, tecnología y un detalle raro
Los asientos delanteros son de cuero acolchado con Ultrasuede rojo, ajuste eléctrico de 12 vías y masaje/memoria para el conductor. Segunda fila en configuración de 7 pasajeros, con dos butacas capitán independientes. Tercera fila es para niños, sin mucho debate.
Tecnología: pantalla digital de 12.3 pulgadas frente al conductor más una de infoentretenimiento del mismo tamaño, arranque remoto, Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, sonido Klipsch de 12 bocinas, carga inalámbrica, techo panorámico doble, ProPILOT Assist 1.1 con crucero adaptativo y asistente de carril, cámara 360° con vista de capó invisible. Lo que falta: head-up display —raro a este precio— y calefacción en asientos de segunda fila, que también es una omisión difícil de explicar.
El precio
En EE.UU. sale en $83,170 con destino incluido y la única opción disponible: pintura bicolor Stealth Gray / Super Black. Está al nivel de un Tahoe RST 6.2L o un Sequoia Platinum, que es la competencia directa.
TAB Score: 8.2 / 10
Nissan no se conformó con pegarle el logo NISMO y cobrar más. Afinó la suspensión, recalibró el motor, bajó el centro de gravedad y entregó el mejor Armada que existe. Le faltan detalles pequeños —el HUD, los asientos calefaccionados en fila 2— y el consumo va a golpear fuerte si manejas mucho en ciudad. Pero como paquete completo, es difícil ignorarlo.