Escrito por Manolo Rodríguez / @tabdeportes Fecha: 7 de mayo de 2026
San Antonio, Texas — Cuando a Victor Wembanyama lo tocas en su orgullo, prepárate para lo peor. El francés odia perder. En el ajedrez, en un concurso de dibujo, jugando ping pong, en lo que sea. Y ya lo dice el dicho: dale al monstruo lo que pide, porque cuando se enoja, el problema es de los demás.
Eso fue exactamente lo que vivieron los Minnesota Timberwolves en el Frost Bank Center la noche del miércoles. Una paliza de las que duelen, de las que se recuerdan, de las que entran directo a los libros de historia. Los San Antonio Spurs aplastaron a los Wolves por marcador de 133-95 en el segundo juego de las semifinales de la Conferencia Oeste, empatando la serie 1-1 y propinándole a la franquicia de Minnesota la peor derrota de playoffs de toda su historia. Sí, leíste bien. La peor de TODA su historia.
Del coraje al baile completo
Para entender lo que pasó esta noche hay que retroceder un par de días. En el Juego 1, los Wolves se llevaron una victoria de 104-102 que dejó a Wemby con un sabor amargo en la boca. Y eso que el chico hizo de todo: 11 puntos, 15 rebotes y un récord de la NBA en postemporada con 12 tapones en un solo partido. Pero el francés no se conformó con los números bonitos. Asumió la culpa junto a De’Aaron Fox, porque entre los dos solo combinaron 21 puntos y fallaron los 12 triples que intentaron. Wemby por sí solo erró ocho de tres.
¿Hubo coraje? ¿Hubo frustración? ¿Hubo ganas de salir a la cancha y devorarse al rival? “Siempre las hay”, confesó Wembanyama. “En los playoffs, multiplica eso por mil”.
Y vaya que lo multiplicó.

Una clase magistral desde el primer minuto
Desde el primer salto, San Antonio dejó claro a qué venía. Los Spurs fallaron sus primeros tres intentos, pero en el tercero, Wemby voló por el carril central y aplastó la canasta con una clavada de mano derecha que prendió fuego al pabellón. Mensaje enviado. En el primer cuarto ya tenía 7 puntos con 3 de 4 en tiros, y al medio tiempo cargaba con 14 puntos y 9 rebotes mientras lideraba una defensa que se comió viva a Minnesota.
Los Wolves anotaron solo 35 puntos en la primera mitad, su peor primera parte permitida por San Antonio en playoffs desde que Memphis hizo 31 en 2013. Tiraron 7 de 24 del campo y un patético 2 de 15 desde la línea de tres. Una verdadera ejecución.
Y ojo con esto: el técnico de Minnesota, Chris Finch, no le buscó cinco patas al gato. Llamó a lo sucedido un punking, una vergüenza, un castigo público frente a una afición de San Antonio que rugía con cada jugada. Cuando el propio entrenador rival lo dice así, no hay vuelta de hoja.
Los números no mienten: aplastamiento total
Para que dimensiones lo que pasó, mira esta radiografía del partido. San Antonio dominó la pintura 58-36. Ganó la batalla de los rebotes 55-43. Bloqueó nueve tiros contra dos de Minnesota. Y los Wolves cerraron tirando 40% del campo, 30% en triples y regalando 22 pérdidas de balón. 22 turnovers. Eso no es jugar baloncesto, eso es servir el partido en bandeja de plata.
A 10 minutos del final, ambos entrenadores ya habían vaciado sus banquillos. Lo único que quedaba por decidir era el margen final. Y ese margen terminó siendo de 38 puntos, superando los 30 de diferencia que los Lakers les pegaron a los Wolves el 29 de abril de 2003. Récord franquicia de la peor manera posible para Minnesota.
La voz de la verdad de Julius Randle
El veterano Julius Randle no se escondió tras la paliza. Habló como hombre y como líder: “Nos ganaron de todas las formas posibles, así de sencillo. No hay mucho que decir de este juego. Nos superaron en garra, en físico, ejecutaron mejor, jugaron mejor a la defensa, pusieron más energía. Nos derrotaron en cada aspecto del partido. Tenemos que volver en el próximo juego y ser mejores”.
Esa es la realidad cruda que vive Minnesota en este momento. El equipo que llegó a la serie con la moral alta tras vencer en el primero, ahora regresa a casa lamiéndose las heridas y con la presión encima.
Lo que viene: la serie se traslada al Target Center
El Juego 3 se disputará el viernes en Minneapolis, y el Juego 4 será el domingo, también en el Target Center. Los Wolves tienen la ventaja de cancha en los próximos dos partidos, pero después de lo visto el miércoles, las dudas que rodean al equipo de Chris Finch son enormes.
Wemby, mientras tanto, no quiere bajarse del tren. “Sé que este equipo es capaz de hacer todo esto”, afirmó el francés. “Para ser honesto, espero esta clase de respuesta de mí mismo y de mis compañeros. Así que no estoy sorprendido en absoluto y voy a seguir trabajando para que enfrentemos más partidos como lo hicimos esta noche”.
Stephon Castle lo resumió perfecto: este equipo responde bien a la adversidad, y lo ha demostrado todo el año. Si los Spurs siguen jugando con esta intensidad, los Timberwolves van a tener que sacar algo muy especial para no terminar despedazados.