Escrito por Manolo Rodríguez / @tabdeportes 11 de mayo de 2026

Nueva York está en modo demolición y nadie en el Este parece tener la fórmula para detenerlos. Los Knicks completaron este domingo la barrida 4-0 sobre los Philadelphia 76ers con un contundente 144-114 en el Xfinity Mobile Arena, y ya tienen boleto firmado, sellado y entregado a las Finales de Conferencia. Y por si fuera poco, lo hicieron con tanta fanaticada visitante en las gradas que Josh Hart no pudo aguantarse las ganas de soltar una de las frases del día.

“Yo pensaba que Philly era una ciudad deportiva. Ya no estoy tan seguro”, lanzó el escolta que jugó en Villanova, recordando cómo los aficionados de los Sixers vendieron tantos boletos a fanáticos neoyorquinos que el ambiente parecía más del Madison Square Garden que de la Ciudad del Amor Fraternal. Y la verdad es que tampoco había mucho que celebrar para Filadelfia: el partido estuvo prácticamente cocinado al medio tiempo, cuando los Knicks ya ganaban por 24 puntos tras igualar un récord de la NBA con 18 triples convertidos en una sola mitad.

Los números asustan. Nueva York ha superado a sus rivales por un promedio de 19.4 puntos por partido en las primeras dos rondas, el mayor diferencial de cualquier equipo que llega a unas Finales de Conferencia desde que los playoffs se expandieron hace 42 años. Léelo de nuevo, porque ni los Bulls de Jordan, ni los Lakers del Showtime, ni los Warriors de los anillos lograron semejante dominio en este punto de la postemporada.

Pero ojo, que en el vestuario nadie está sacando la champaña antes de tiempo. Karl-Anthony Towns, quien viene jugando el mejor baloncesto de su carrera, lo dejó claro: “El año pasado nos emocionamos mucho al ganarle a Boston. Este año estamos enfocados en el momento, y hay mucho más trabajo por hacer”. KAT viene transformado, no solo anotando, sino repartiendo el juego: firmó 10 asistencias y nueve de ellas en apenas 16 minutos de la primera mitad, porque el partido se acabó tan rápido que ni siquiera tuvo que jugar mucho en el segundo tiempo.

El ajuste del coach Mike Brown de convertir a Towns en un pasador más activo desde la mitad de la serie contra Atlanta ha sido un golpe maestro. Y hablando de héroes inesperados, Miles McBride se vistió de francotirador con siete triples como titular en lugar del lesionado OG Anunoby. “Sentí que nuestra mentalidad cambió”, explicó McBride. “Sabemos que somos mejor equipo, pero no podemos salir esperando ganar. Cambiamos al modo ‘tomar el juego’ en lugar de esperar a que nos lo regalen”.

Y el alma de todo esto sigue siendo Jalen Brunson, ese base “bajito” que llegó de Dallas en 2022 y que muchos vieron con escepticismo. Hoy es la cobija de seguridad del equipo. Literalmente. “¿Cómo se llama el personaje de Snoopy? ¿Linus? El de la cobijita”, dijo el coach Brown. “Yo soy Linus, y Jalen es mi cobija. Me ayuda a relajarme durante el partido”. Esa es la diferencia entre un buen jugador y una superestrella: hace fácil lo difícil para todos los demás.

Wembanyama pierde la cabeza y los Spurs pierden la serie en empate

Mientras los Knicks brillaban, en Minnesota se cocinaba un escándalo. Victor Wembanyama recibió la primera expulsión de su carrera tras propinarle un codazo en el cuello y la mandíbula a Naz Reid, en pleno segundo cuarto del Juego 4 entre Spurs y Timberwolves. Lo que inicialmente fue marcado como falta ofensiva terminó siendo elevado a falta flagrante tipo 2 tras revisión, lo que conlleva expulsión automática.

El francés se veía confundido, hasta le preguntaba a Harrison Barnes qué significaba todo aquello. Y el daño fue doble: los Wolves ganaron por cinco puntos y empataron la serie 2-2. Pésimo timing para perder al Defensor del Año, sobre todo después de que viniera de una actuación monstruosa en el Juego 3 con 39 puntos, 15 rebotes y cinco bloqueos. En el Juego 4 apenas firmó cuatro puntos y cuatro rebotes en 12 minutos.

Lo más jugoso vino después, cuando el coach interino de los Spurs, Mitch Johnson, salió con todo a defender a su estrella. “Llegamos a un punto en que si los encargados de controlar el juego y proteger la fisicalidad no hacen su trabajo, en algún momento él va a tener que protegerse a sí mismo… Es repugnante”, explotó Johnson, quien además calificó como “ridícula” cualquier posible suspensión adicional para Wemby.

La oficina de la NBA revisará el incidente esta semana para determinar si aplica un castigo extra. Si suspenden a Wembanyama para el Juego 5 en San Antonio, los Spurs prácticamente firmarían su acta de defunción en estos playoffs.

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