Escrito por Manolo Rodríguez / @tabdeportes
6 de octubre de 2026Hay historias que arrancan con fuegos artificiales. La de Lionel Messi con Argentina arrancó con una tarjeta roja. El 17 de agosto de 2005, en Budapest, un pibe de 18 años entró desde el banco ante Hungría, se soltó de un rival que lo agarraba de la camiseta y el árbitro lo mandó a las duchas en menos de dos minutos. Lloró en el vestuario. Veintiún años después cerró la cuenta con 207 partidos, más que cualquier otro futbolista que se haya puesto esa camiseta.
En TAB Deportes vivimos de datos, no de opiniones. Y con Messi los datos hacen el trabajo solos.
La fábrica de goles
125 goles y 68 asistencias. Haga la suma: Leo participó en 193 goles de la Selección. El reparto: 54 en amistosos, 36 en Eliminatorias, 21 en Copas del Mundo y 14 en Copa América. Su año más productivo fue 2022, con 18 goles, el mismo en que le hizo cinco a Estonia en un solo partido en Pamplona.
Cuando muchos lo pintaban como figura decorativa para el Mundial 2026, apareció en Kansas City el 16 de junio y le clavó tres a Argelia, a ocho días de cumplir 39 años. Era su partido 200 con Argentina y su primer triplete en una Copa del Mundo, después de 26 juegos mundialistas sin lograrlo. Con esos tres goles alcanzó a Miroslav Klose con 16 tantos en Mundiales, lo pasó en los partidos siguientes y cerró el torneo con 21.
De paso, armó una racha de nueve partidos mundialistas seguidos marcando. Arrancó en los cruces de Qatar 2022 (Australia, Países Bajos, Croacia y Francia) y siguió en 2026 ante Argelia, Austria, Jordania, Cabo Verde y Egipto. Nadie en la historia de la Copa del Mundo lo había hecho.

Messi vs. Maradona
El debate eterno de la mesa de dominó. Diego: 91 partidos, 34 goles, 8 en Mundiales y la Copa de México 86. Leo: 207 partidos, 125 goles, 21 en Mundiales, la Copa de Qatar 2022, dos Copas América y una Finalissima. Los números están ahí para que cada cual saque su cuenta.
El propio Messi nunca quiso entrar en esa pelea. En 2010, con Maradona como su técnico rumbo a Sudáfrica, soltó una frase que todavía se repite: “Aunque pasen millones de años no voy a estar ni cerca de Maradona”. Y con eso cerró la discusión, por lo menos de su lado.
Cuatro finales perdidas, cuatro títulos seguidos
Antes de la gloria, la cruz. Messi perdió la final de la Copa América 2007 ante Brasil, la del Mundial 2014 ante Alemania en el Maracaná y las de Copa América 2015 y 2016 ante Chile, las dos por penales. Después de la de 2016, en Nueva Jersey, anunció que dejaba la Selección. Un país entero salió a pedirle que se quedara con el #NoTeVayasLio, y a las pocas semanas volvió.
La espera pagó. Copa América 2021 en el Maracaná ante Brasil. Finalissima 2022 en Wembley ante Italia. Mundial de Qatar 2022 ante Francia. Copa América 2024 en Miami ante Colombia. Cuatro títulos en cuatro años, después de 16 años de sequía personal con la mayor.
Jugó seis Mundiales (2006, 2010, 2014, 2018, 2022 y 2026), récord absoluto, y fue el primer argentino en disputar tres finales de Copa del Mundo. La última, el 19 de julio de 2026, terminó 1-0 para España. Ese fue su último partido con la celeste y blanca.
Lo que no sale en las estadísticas
La Fundación Leo Messi nació en 2007, después de una visita suya a niños con cáncer en un hospital de Barcelona. En plena pandemia donó 500 mil euros a través de la Fundación Garrahan para comprar respiradores y bombas de infusión para hospitales de Santa Fe y Buenos Aires. Su fundación remodeló la escuela General Las Heras de Rosario, la misma donde estudió de niño.
Y cuando se casó con Antonela Roccuzzo en 2017, no hubo lista de regalos. Les pidió a los invitados que donaran a Techo, la organización que construye viviendas en asentamientos pobres de América Latina. Ese dato no aparece en ninguna planilla de Opta.
El tipo que no quería la corona
Con siete Balones de Oro en la vitrina (hoy son ocho), le dijo a France Football que ser el mejor o no le daba lo mismo. Cualquiera pensaría que es pose. Su despedida demostró lo contrario.
El 31 de agosto publicó una carta que había escrito el 21 de julio, dos días después de la final ante España. Esperó más de un mes para soltarla. En el medio, el 8 de agosto, murió su padre, Jorge, el hombre que lo llevó de Rosario a Barcelona con 13 años y una carpeta llena de tratamientos hormonales.
En la carta no hay un solo récord. Ni los 207 partidos, ni los 125 goles, ni el Mundial de Qatar, ni la racha de nueve juegos marcando. Habló de los que vienen detrás: “vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar”. Y cerró anunciando que ahora va a ser un hincha más, alentando desde afuera.
A nosotros nos toca lo mismo. Ver a Argentina sin el 10 va a doler un rato largo. Pero la cuenta quedó cerrada, y no hace falta redondear nada.
Gracias, Leo.









