Escrito por Manolo Rodríguez / @tab.cars
No todos los finales hacen ruido… algunos simplemente dejan huella. Y así es exactamente como se despide el Toyota Supra MkV Final Edition: sin reinventarse, pero perfeccionando cada detalle que lo convirtió en leyenda.
Toyota no quiso cambiar la fórmula… la refinó. Este cierre de ciclo llega con frenos más grandes, suspensión recalibrada, mejor respuesta en dirección y ajustes en el chasis que lo hacen más preciso en cada curva. Es un Supra más maduro, más serio… y más enfocado que nunca.
Bajo el bonete, sigue latiendo el corazón que definió esta generación: un 3.0L seis cilindros en línea turbo con 382 HP y 368 lb-pie de torque, entregando una respuesta inmediata desde bajas revoluciones y una experiencia de manejo pura, como debe ser en un deportivo real.
No es solo rápido… es emocional.
En la carretera —y más aún en curvas— este Supra se siente más conectado que nunca. Mejor balance, mayor agarre y una sensación de control que confirma que Toyota guardó lo mejor para el final.
Por dentro, todo sigue girando alrededor del conductor. Asientos deportivos en Alcántara y piel, detalles en rojo, logo GR y una cabina cerrada que no busca comodidad… busca conexión. Es un espacio íntimo, diseñado para manejar, no para impresionar pasajeros.
Y eso es exactamente lo que hace especial a este carro.
El Supra MkV Final Edition no intenta ser el más tecnológico ni el más práctico. Es una despedida emocional a una era donde el manejo era protagonista. Un deportivo que se va como llegó: fiel a su esencia.
Porque sí… este no es solo el final de una generación.
Es el cierre de una filosofía que ya casi no existe en la industria.
Y hay un detalle importante sobre el futuro del Supra que podría cambiarlo todo… pero todavía no es oficial.
TAB Score 8.0