Pasé siete días manejando el Toyota Corolla Cross 2026, y ahora entiendo por qué vendió más de 93,000 unidades en Estados Unidos el año pasado.

Lo probé en versión XLE AWD, en ese color Soul Red Crystal que roba miradas desde donde lo pongas. Bajo el bonete mantiene el 2.0L de 169 hp con CVT, pero lo interesante es que incluye una primera marcha física que hace que la salida se sienta más natural. No es rápido, pero cumple bien en el día a día y responde mejor de lo que esperaba.
En consumo, me moví cerca de los 29/31 mpg, lo que lo hace bastante eficiente para uso diario.
Por fuera se siente más moderno con parrilla nueva, luces LED oscurecidas y aros de 18”. Pero donde más noté el upgrade fue por dentro. Pantalla de 10.5 pulgadas, clúster digital de 12.3” y una consola rediseñada con más espacio y cargador inalámbrico más grande. Se siente más tecnológico que antes.
Ahora, siendo claro… no es el SUV más emocionante de manejar. Está hecho para ser práctico, cómodo y económico, y en eso cumple perfecto.
El modelo que tuve llegó a $35,404, y si quieres el híbrido, tienes que sumar unos $2,000 más.
Después de una semana con él, mi conclusión es simple: el Corolla Cross no busca impresionar… busca ser el SUV que no falla, y eso mismo es lo que lo tiene vendiendo tanto 🚘