Escrito por Manolo Rodríguez / @tab.cars / 27 de mayo de 2026
Ferrari hizo lo que muchos juraron que jamás haría. Lanzó su primer auto 100% eléctrico, lo bautizó Ferrari Luce, y en vez de una ovación recibió una bofetada en plena cara. El expresidente más legendario de la marca pidió que le arranquen el escudo del Cavallino, las acciones se fueron al piso y todo el planeta automotriz se hizo la misma pregunta: ¿esto sigue siendo un Ferrari?
La presentación fue en Roma, el 25 de mayo de 2026. Maranello eligió un escenario monumental para anunciar el carro más importante de su historia moderna. Lo que no esperaban era que la fiesta se les convirtiera en velorio.
La bestia de 1,050 caballos que no ruge
Sobre el papel, el Luce es una locura. Tiene 1,050 caballos de fuerza repartidos en cuatro motores eléctricos, uno por cada rueda. Pega el 0 a 100 km/h en 2.5 segundos y supera los 310 km/h de velocidad máxima. Más rápido que el Purosangue con motor V12. Punto.
¿La autonomía? 530 kilómetros. ¿El precio? Agárrate: $640,000 dólares (unos 550,000 euros). Y por si fuera poco, es el primer Ferrari de la historia con cuatro puertas y cinco asientos. Sí, leíste bien. Un Ferrari familiar.
Maranello no compró nada prestado. El motor, la batería, el chasis y la electrónica los fabricó la propia marca en su e-Building, la planta que abrieron en 2024 solo para la era eléctrica. Cinco años de desarrollo y más de 60 patentes propias. Tecnología pura.
Hasta el sonido se lo trabajaron. En vez de inventar un rugido falso por bocinas, un sensor capta las vibraciones reales del tren motriz y las amplifica como si fueran una guitarra eléctrica. Suena bonito en teoría. El problema es que un Ferrari nunca se trató solo de teoría.

Montezemolo no se guardó nada
Aquí la cosa se puso fea de verdad. Luca di Montezemolo no es cualquiera. Dirigió Ferrari durante 23 años, fue el arquitecto de la era Schumacher y convirtió a la marca en el negocio de lujo más rentable del planeta. Cuando él habla, Maranello tiembla.
Y vaya que habló. “Se corre el riesgo de destruir un mito”, soltó. Pero la frase que dio la vuelta al mundo fue otra: pidió, en público, que le quiten el Cavallino Rampante al Luce.
Eso no es una crítica. Eso es una declaración de guerra interna. Y de remate, lanzó una ironía letal sobre la competencia: dijo que al menos este es un carro que los chinos no se van a molestar en copiar.
El mercado opinó igual. El mismo día del lanzamiento, las acciones de Ferrari se desplomaron hasta un 8.4% en la Bolsa de Milán, y los títulos en Estados Unidos cayeron cerca de 5%. Traducción: los inversionistas también dudan.
El Ferrari diseñado por el papá del iPhone
El detalle que terminó de prender la mecha tiene nombre y apellido: Jony Ive. Sí, el mismo cerebro detrás del iPhone, el MacBook y el iPod. Ferrari le entregó el diseño exterior e interior a su estudio, LoveFrom. Por primera vez en la historia, Maranello confió su línea a gente de afuera.
¿El resultado? Minimalismo absoluto. Vidrio, aluminio, líneas limpias que susurran en lugar de gritar. Una cabina que parece más un producto Apple de lujo que el interior emocional y agresivo al que Ferrari nos tenía acostumbrados.
Las redes hicieron lo suyo. En cuestión de horas circulaban memes con la manzana mordida reemplazando al Caballito Rampante, y para muchos fanáticos la broma tenía demasiado sentido. “Está bien hecho, pero no parece un Ferrari” fue lo que más se repitió entre puristas y diseñadores de la industria.
¿Evolución o traición?
Y aquí está el verdadero debate, el que ni el propio Maranello quiere responder en voz alta. Enzo Ferrari nunca vendió comodidad. Vendía emoción, ruido, brutalidad mecánica, Fórmula 1 legal para la calle. El Luce tiene velocidad, tecnología y lujo de sobra. Lo que muchos sienten que le falta es, precisamente, alma.
La marca apuesta por el futuro: quiere conquistar China y a una nueva generación de millonarios tecnológicos de Silicon Valley menos enamorados del rugido de un V12. Puede que tengan toda la razón. La historia está llena de marcas que murieron por no adaptarse.
Pero también está llena de marcas que murieron por perder lo que las hacía únicas. Ferrari acaba de poner sobre la mesa la pregunta más incómoda de sus 79 años: ¿puede existir un Ferrari sin lo que lo convirtió en Ferrari?
Las entregas empiezan en el último trimestre de 2026. Para entonces sabremos si el Luce es el carro que salvó a Maranello o el que empezó a apagar su leyenda.


















