Hubo un momento donde el Acura MDX no tenía competencia real. Era el SUV de lujo de tres filas más vendido en Estados Unidos… sin discusión. Hoy, la historia es distinta.
Las cifras lo reflejan. En 2025, Acura colocó 41,460 unidades, lejos de aquel pico de 65,000 en 2014, y quedándose corto frente al impulso reciente del Lexus TX. Aun así, después de varios días al volante del MDX Type S, queda claro que este modelo todavía tiene argumentos fuertes.
Desde el primer contacto, este SUV impone presencia. El nuevo tono Double Apex Blue Pearl eleva su carácter, y combinado con los detalles deportivos —aros de 21 pulgadas, frenos Brembo y escape cuádruple— proyecta una identidad más agresiva que la mayoría en su segmento.
Pero donde realmente se define este MDX es manejando.

El V6 turbo de 3.0 litros sigue siendo el alma de esta belleza, con unos 355 hp y 354 lb-pie de torque, con una transmisión de 10 velocidades y el sistema SH-AWD. En condiciones reales, registré un 0-60 mph en 5.2 segundos, colocándolo por delante de rivales directos como el Lexus TX500h y el Genesis GV80 3.5T. No es solo rápido… se siente preciso, plantado y con intención.
Y ahí es donde Acura todavía se diferencia.
Sin embargo, no todo juega a su favor.
El consumo de combustible es el punto más débil. Durante mi prueba, el promedio rondó los 18 MPG, una cifra que ya no encaja con las expectativas actuales del segmento. La ausencia de una variante híbrida en esta configuración se siente, especialmente cuando la competencia ya está avanzando en esa dirección.
En el interior, Acura mantiene una ejecución sólida. Los asientos —con ventilación, calefacción y masaje— destacan en viajes largos, y la calidad general sigue alineada con lo que se espera de la marca. Aun así, la pantalla central de 12.3 pulgadas comienza a quedarse corta frente a propuestas más modernas, incluso dentro del mismo grupo Honda.
En términos de valor, este MDX sigue siendo estratégico. La versión Type S que probé llegó a $75,550, posicionándose por debajo de varios competidores directos, lo que le permite mantenerse relevante en una categoría cada vez más competitiva.
Después de evaluarlo con criterio, la conclusión es clara: el MDX Type S no ha perdido su esencia… pero el mercado ya no es el mismo.
Y en un segmento donde la eficiencia y la tecnología están redefiniendo las reglas, Acura está frente a una decisión que puede cambiarlo todo.












