Hay SUVs que hacen ruido… y hay otros que simplemente venden. El Hyundai Tucson es de esos que, sin exagerar, está dominando el juego. En 2025 superó las 235,000 unidades vendidas en Estados Unidos, firmando su mejor año histórico y posicionándose como el cuarto más vendido en su categoría.

Pero aquí es donde el contexto importa.

Aunque el Tucson viene en ascenso, la Toyota RAV4 Hybrid 2025 sigue siendo el punto de referencia del segmento, con cifras que superan las 200,000 unidades híbridas vendidas dentro del total de más de 430,000 RAV4 en Estados Unidos. Es decir, Toyota no solo vende más… también ha logrado que el híbrido sea la opción dominante dentro de su lineup.

Después de una semana completa manejando el Tucson Hybrid Limited 2025, entendí por qué Hyundai está cerrando esa brecha.

Hyundai no cambió la receta este año. Tras el refresh profundo de 2025, el modelo 2026 se mantiene prácticamente intacto, salvo nuevos colores y la eliminación del paquete N-Line. La unidad que probé, en Ecotronic Gray con interior gris en piel, refleja ese enfoque más maduro que Hyundai está adoptando.

Debajo del bonete, este híbrido combina un 1.6L turbo de cuatro cilindros con un motor eléctrico de 64 hp, alimentado por una batería de 1.49 kWh. El resultado es una cifra sólida de 231 caballos de fuerza y 271 lb-pie de torque, gestionados por una transmisión automática de seis velocidades y sistema HTRAC AWD de serie.

En números reales, este tren motriz cumple. Registré un 0-60 mph en 6.8 segundos, lo que lo coloca aproximadamente 1.6 segundos más rápido que la versión base 2.5L no híbrida. Pero más allá de la aceleración, lo que realmente destaca es la eficiencia: el estimado de 36/37 MPG se siente alcanzable en uso diario, algo clave en este segmento.

En diseño, el Tucson sigue apostando por líneas agresivas y una presencia fuerte. Personalmente, el color gris no le hace justicia, pero su tamaño sí marca diferencia. Con 182.7 pulgadas de largo, ofrece uno de los mejores espacios traseros y de carga en su categoría, algo que se nota desde el primer uso.

El interior es donde Hyundai termina de cerrar el argumento. Asientos cómodos, bien ajustados, con funciones de calefacción, ventilación y ajuste eléctrico en ambos asientos delanteros, además de asientos traseros calefactables. A eso se suman detalles como volante calefactable, techo panorámico, head-up display y cámara 360, elevando la experiencia a un nivel competitivo dentro del segmento.

Tecnológicamente, el sistema con pantallas duales de 12.3 pulgadas está a la altura, y ahora incluye Apple CarPlay y Android Auto inalámbrico, una mejora necesaria que finalmente llegó en el refresh anterior.

Donde Hyundai realmente aprieta el mercado es en el precio. El Tucson arranca en $29,450, mientras que la versión híbrida comienza en $32,450. El modelo Limited que probé alcanzó los $43,675, apenas unos $1,200 por encima de la versión gasolina equivalente, lo que lo convierte, en mi experiencia, en una decisión lógica.

Más aún cuando se posiciona ligeramente por debajo de rivales directos como el CR-V y el RAV4.

Después de manejarlo y analizarlo a fondo, mi conclusión es clara: el Tucson Hybrid no es el más vendido todavía… pero es uno de los que mejor balance logra entre desempeño, eficiencia y valor.

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