Aquí va el artículo al estilo TAB Deportes:


Manolo Rodríguez / @tabdeportes / 2 de junio de 2026

Hace cuatro años, los New York Knicks eran el chiste de la NBA. No el chiste simpático que te arranca una sonrisa, sino ese chiste incómodo que todos ya se saben y nadie quiere repetir. James Dolan como dueño, Julius Randle como estrella franquicia y una ciudad entera resignada a ver otro año más de mediocridad disfrazada de reconstrucción. Dos temporadas ganadoras, dos apariciones en playoffs y una sola serie ganada en una década. Eso era todo lo que tenían los Knicks para mostrar.

Hoy, en cambio, Nueva York está de pie.

Los Knicks son finalistas de la NBA por primera vez desde la temporada 1998-99. Una hazaña que ningún equipo de la ciudad ha logrado en este siglo. Y para llegar aquí, la organización tuvo que demoler casi todo lo que existía y reconstruir desde los cimientos, apostando fuerte en cada movimiento, sin garantías, sin aplausos universales y, en más de una ocasión, entre críticas feroces.

Estos son los cinco movimientos que cambiaron todo.

La firma de Jalen Brunson: el jugador que nadie quería ser la estrella

En el verano de 2022, los Knicks le dieron cuatro años y 104 millones de dólares a Jalen Brunson. La reacción del mundo del baloncesto fue, en el mejor de los casos, tibia. Un armador de 1.85 metros que no llegaba a la línea de tiros libres, que no penetraba en la defensa y que acababa de jugar bien en las Finales del Oeste con Dallas. ¿Suficiente para ser la estrella de los Knicks? Muchos dudaban. Un periodista de Sports Illustrated llegó a escribir que era “un jugador de 25 años que probablemente nunca llegaría al Juego de Estrellas.”

Cuatro temporadas después, Brunson acumula tres convocatorias al All-Star, tres menciones All-NBA y el premio al Jugador Más Certero en Momentos Decisivos de la temporada 2024-25. En 56 partidos de playoffs con Nueva York, promedia 29.2 puntos, 6.7 asistencias y 3.5 rebotes por noche. Ha guiado a los Knicks a ganar al menos una serie en cada una de sus cuatro temporadas. Es, sin discusión, el mejor jugador de la historia moderna de esta franquicia. Y nadie lo quería.

El canje de OG Anunoby: vender para crecer

A mitad de la temporada 2023-24, Nueva York estaba rondando el .500 y necesitaba un empujón. La decisión fue enviar a RJ Barrett, Immanuel Quickley y una segunda ronda a Toronto a cambio de OG Anunoby. Perder a Barrett dolió. Era el chico de la casa, el que venía en el cartel desde hace años. Pero los resultados no mienten.

Anunoby ha promediado 16.9 puntos, 4.9 rebotes, 2.3 triples, 2.1 asistencias y 1.4 robos por partido en 164 apariciones con Nueva York. Defensor de élite, anotador eficiente y uno de los mejor complementos posibles al lado de Brunson. En las Finales del Este regresó de una lesión en el tendón y apenas se notó su ausencia. Eso dice mucho de quién es este jugador.

El canje de Mikal Bridges: locura o genialidad

Este fue el más polémico. Los Knicks cedieron cuatro primeras rondas propias sin protección (2025, 2027, 2029, 2031) más otros activos para traer a Bridges desde Brooklyn. Cuatro primeras rondas por un jugador de tres puntos y defensa que no domina partidos. Los críticos tenían razón en el papel. Y durante meses, parecía que también tenían razón en la cancha.

Pero en los últimos nueve partidos de playoffs, Bridges ha promediado 18.7 puntos con 62.8 por ciento de efectividad, atacando el aro con una agresividad que nunca le habíamos visto en Nueva York. Que cuatro compañeros de equipo en Villanova, Brunson, Josh Hart y Donte DiVincenzo, estén juntos en el mismo equipo no es casualidad. Es química construida durante años. Ahora todos están en las Finales.

El canje de Karl-Anthony Towns: el hijo pródigo vuelve a casa

Justo antes del inicio del entrenamiento en 2024, los Knicks enviaron a Randle, DiVincenzo y una primera ronda a Minnesota y recibieron a Karl-Anthony Towns. Nacido en Edison, Nueva Jersey, Towns creció soñando con estas calles. Y ha respondido de la manera más grande posible.

Su presencia en el poste alto abrió toda la ofensiva de Nueva York. Su tiro de tres puntos le da dimensiones nuevas al ataque. Y su liderazgo emocional en una ciudad que carga su historia con cada partido es algo que los números no pueden capturar por completo. Towns llevó a los Knicks a las Finales del Este por primera vez desde 1999-2000 el año pasado, y ahora a las Finales de la NBA por primera vez desde 1998-99. El muchacho que creció cerca de Nueva York está viviendo el sueño de millones.

El despido de Thibodeau: la decisión más difícil y más necesaria

Tom Thibodeau es buen entrenador. Nadie lo niega. Pero su estilo ya tenía fecha de vencimiento cuando lo despidieron tras llevar a los Knicks a las Finales del Este de 2025. La sinergia entre Brunson y Towns nunca floreció del todo bajo su mando. Los minutos no cuadraban. El sistema chirriaba.

Entró Mike Brown, el hombre que llevó a LeBron James a sus primeras Finales en 2007 y que metió a Sacramento en playoffs en su primera temporada al frente. Los resultados son claros. En la temporada que recién terminó, los Knicks fueron cuartos en ofensiva y séptimos en defensiva en toda la liga. Y en estos playoffs, llevan 11 victorias consecutivas, convirtiendo cada noche en un espectáculo para los fans de Nueva York.

Los jugadores merecen el mayor crédito. Pero Brown ha demostrado que el entrenador sí importa. Le dio una clase magistral a Kenny Atkinson en las Finales del Este. Y ahora va por más.

Cuatro victorias. Eso es lo que separa a Nueva York de su primer campeonato desde los años setenta. Nadie los creyó al principio. Ahora no les queda más remedio que creer.

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