Agárrate: por primera vez en su historia, Land Rover va a fabricar un vehículo en suelo estadounidense. Y lo más jugoso no es solo eso, sino con quién lo va a hacer. El socio elegido es Stellantis, el gigante dueño de Jeep, Ram, Dodge, Chrysler, Maserati y media docena de marcas más. Sí, la británica de los todoterrenos de lujo se va a meter a la cama con los del rombo americano para armar el Defender aquí mismo.
La bomba la soltó PB Balaji, el CEO de Jaguar Land Rover (JLR), durante la presentación a inversionistas del 17 de junio de 2026. Y no se anduvo con rodeos: “Nuestra aspiración, en los próximos años, es hacer crecer nuestro negocio en Estados Unidos hasta el tamaño de todo el negocio de JLR como existe hoy”. Tradúcelo así: quieren que la operación gringa, ella solita, sea tan grande como toda la empresa a nivel mundial.

Por qué este movimiento tiene tanto sentido
Suena ambicioso, y lo es. Hoy Estados Unidos representa el 30 por ciento de las ventas globales de JLR, mientras que un mercado como China apenas le aporta un 6.7 por ciento. Para que la operación estadounidense iguale las ventas globales actuales, tendría que crecer más de 300 por ciento. No es poca cosa, pero la apuesta no es ningún capricho.
Aquí está el detalle que nadie debe pasar por alto: JLR no tiene ni una sola fábrica en Norteamérica. El Defender se ensambla hoy en Nitra, Eslovaquia, lo que significa que cada unidad que llega a un concesionario en Houston o Miami carga con aranceles de importación. Con la administración Trump aplicando tarifas que rondan el 15 por ciento sobre los autos europeos, traer un Defender desde Eslovaquia se vuelve un dolor de cabeza carísimo. Producir aquí mismo borra ese problema de un plumazo.
Y ahí es donde entra Stellantis. JLR no tiene plantas, pero Stellantis tiene de sobra. Tiene capacidad instalada, redes de proveedores, y sobre todo, sabe cómo construir camionetas y SUV para el gusto americano. Es justo lo que a los británicos les falta.
Lo que sabemos (y lo que todavía no)
Las dos compañías firmaron un memorando de entendimiento no vinculante el mes pasado, en mayo de 2026. Ojo con eso de “no vinculante”: todavía no hay nada escrito en piedra, es más bien un acuerdo de novios formales que apenas están planeando la boda. Pero el primer hijo de esa relación ya tiene nombre: un Defender fabricado en Estados Unidos.
La palabra clave aquí, aunque Stellantis es enorme, es Jeep. Lo más probable es que el nuevo Defender salga de una planta de Jeep que ande con capacidad de sobra. Eso no quiere decir que tu Defender vaya a traer un corazón de Jeep escondido bajo la piel, pero sí abre la puerta a que compartan plataforma o componentes.
Balaji también dejó caer que JLR está explorando “nuevos segmentos de alto potencial” para la marca Defender, con productos hechos a la medida del cliente estadounidense. La lectura entre líneas: podríamos ver un Defender más premium, pensado específicamente para un mercado que paga precios más altos por sus autos que casi cualquier otro en el mundo.
Más allá del Defender
La movida no termina ahí. JLR confirmó que su gama completa se va a llenar de opciones electrificadas. El Range Rover y el Range Rover Sport seguirán sobre la plataforma MLA, con versiones mild-hybrid, híbrida enchufable y totalmente eléctrica. De hecho, las versiones eléctricas del Range Rover y Range Rover Sport llegan más adelante este mismo año.
El Defender, por su parte, estrenará un modelo sobre la nueva arquitectura EMA (Electrified Modular Architecture), con opciones híbridas y 100 por ciento eléctricas. Y se rumora desde hace años un “baby Defender”, un hermano menor más compacto que podría ser justo el primer eléctrico de JLR sobre esa plataforma.
El veredicto TAB
Esto es estrategia pura con sombrero vaquero. JLR no está improvisando: está esquivando aranceles, acercándose a su mercado más grande y aprovechando el músculo industrial de un socio que conoce el terreno como la palma de su mano. Que una marca tan británica como Land Rover termine armando camionetas en una planta gringa, posiblemente al lado de Jeeps, era impensable hace unos años. Hoy es el futuro. Y para los latinos que amamos un buen todoterreno, significa una cosa buena: más Defenders, menos sobreprecio y, ojalá, mejores tiempos de entrega.
Escrito por Manolo Rodríguez / @tab.cars · 19 de junio de 2026