Por Manolo Rodríguez / @tabdeportes / 8 de junio de 2026
Antes de que una sola pelota ruede en este Mundial 2026, ya hay equipos que ganaron y equipos que perdieron. No en la cancha. En el vestuario.
Porque en un torneo que se juega ante los ojos del mundo entero, la camiseta que vistes dice tanto como el fútbol que practicas. Y este año, la diferencia entre los que entendieron el momento y los que no, es brutal.

Vamos por partes.
Francia: la clase no se aprende, se tiene
Nadie debería sorprenderse de que la capital mundial de la moda haya producido dos de las mejores camisetas del torneo. La primera equipación de Les Bleus es elegante, limpia, con un cuello que tiene más distinción que la mayoría de las selecciones juntas. Pero es el segundo uniforme el que corta la respiración.
Verde menta. Eso es todo. Verde menta inspirado en la Estatua de la Libertad, ese regalo que Francia le hizo a los Estados Unidos en 1886 como símbolo de amistad entre dos naciones. Los detalles en cobre metálico y los puños en tricolor terminan de redondear una pieza que parece sacada de una exposición en el Louvre. Francia no tiene que esforzarse para lucir bien. Le sale natural.
Uruguay: historia cosida al pecho
El celeste siempre funciona, pero Uruguay no se conformó con eso. Su primera equipación tiene ese enfoque retro y contenido que la separa de otros uniformes de la región. Y entonces aparece el segundo uniforme, en índigo profundo, y el juego cambia por completo.
Ese diseño en azul oscuro es un homenaje al primer Mundial de la historia, el de 1930, ganado por La Celeste en su propio territorio. El patrón del tejido evoca el Estadio Centenario, casa de esa gloria fundacional. Llevar eso en el pecho no es solo moda, es memoria. Y Uruguay lo entendió perfectamente.
Curazao: la sorpresa que nadie vio venir
Debutantes en un Mundial y ya en el top tres de los mejor vestidos. El segundo uniforme de Curazao es un soplo de aire tropical: amarillo pálido con acentos en rosa, turquesa y naranja. Fresco, original, sin miedo a ser diferente en un torneo donde muchos prefieren la seguridad del gris o el blanco. Para una selección que llega por primera vez, ese atrevimiento dice mucho.
Estados Unidos: el anfitrión que por fin entiende el estilo
Que los estadounidenses aparezcan en una lista de los mejor vestidos de un Mundial es, en sí mismo, una noticia. Pero aquí estamos. La primera equipación de Christian Pulisic y compañía mezcla el patriotismo de siempre con un diseño que realmente funciona, con guiños a la camiseta histórica de 1994 cuando Estados Unidos fue sede por última vez.
El segundo uniforme, azul marino con estrellas sutiles, tiene clase. Y lo mejor de todo: nadie intentó resucitar el legendario “uniforme de mezclilla” de 1994. Eso, solo eso, ya merece una ovación.
Brasil, Japón, Bélgica y Alemania: los que no fallan
Brasil en amarillo con verde nunca decepciona, y este año añade un segundo uniforme en colaboración con Jordan Brand, con el logo del “Jumpman” en lugar del clásico swoosh de Nike. Japoneses con rayas en su segunda opción, donde cada línea representa a un jugador en cancha más el corazón rojo que representa al país. Bélgica rinde homenaje al pintor René Magritte con un diseño en rosa pastel y azul que incluye la frase “Ceci n’est pas un maillot” (Esto no es una camiseta) dentro del cuello. Picardía pura. Y Alemania, como siempre, saca un uniforme principal que funciona en cualquier época.
Ahora lo feo, porque hay que ser honestos
Suiza presentó un uniforme alternativo que parece el resultado de un accidente con un marcador fluorescente. Sin más explicaciones necesarias. Australia apostó por un degradado en dos tonos que supuestamente representa el amanecer sobre el outback, pero que en la práctica parece ropa lavada con blanqueador. Uzbekistán combinó un mosaico difuso con ribetes azules que sencillamente no encajan. Túnez tiene algo raro en las mangas, algo que intenta ser plumas y no termina siendo nada. Y Jordania presenta un uniforme tan genérico que podría pertenecer a cualquier equipo de cualquier liga regional del mundo.
En el fútbol, el primer uniforme que enfrenta la cámara es el que vistes. Y en un Mundial, esa imagen da la vuelta al planeta en segundos.
Francia, Uruguay y Curazao ya ganaron esa batalla. Suiza y Australia, ya la perdieron.
El pitazo inicial llega pronto. Pero el juicio de la moda ya empezó.
















